jueves, 21 de febrero de 2013

Los 100 mejores títulos de películas de "dibujos animados"




1 - La almeja Maya
2 - Pocojuntas
3 - Las Maskeperras
4 - La bella y mi bestia
5 - Alicia en el país de las pornomaravillas
6 - Las calientes orgías de una virgen
7 - Caray con el mayordomo que largo tiene el maromo
8 - Colegialas en celo aprenden ingles a pelo
9 - Duro de mamar
10 - Por un puesto de trabajo, por arriba y por abajo
11 - Robin Hot
12 - Crepórculo
13 - El cartero siempre encula 2 veces
14 - Aquí hay tomate…y no es precisamente Orlando
15 - James y el megapollón gigante
16 - 7 vírgenes?
17 - Liberadme de Willy
18 - Buscándosela a Nemo
19 - Follador y caballero
20 - La Berga de Bryan
21 - La vuelta al bulto en 80 polvos
22 - El hincamiento del Tetanic
23 - No todo lo que es oro reluce, pero yo te follo porque me urge
24 - Vencí mi tormento y preñé a "tol" convento
25 - Instinto lésbico
26 - Fuí a por bellotas y me metiste hasta las pelotas
27 - De camino al baño me follé a to un rebaño
28 - Una jaula de escrotos
29 - Tormenta de lefa
30 - Cantando bajo mi lluvia
31 - El libro de mi selva
32 - Viky, Cristina, y sus putas ladillas
33 - Glandieitor
34 - Alejandro Magnum
35 - Pánico en mi tunel
36 - Sin faldas y a lo loco
37 - 7 polvos y un funeral
38 - los 10 follamientos
39 - La túnica manchada
40 - Don Pichote y su Mancha
41 - El sexorcista
42 - El capitán Paloenristre
43 - La comunidad del frenillo
44 - Star Warras, la venganza de Obi-wan QUE NABO
45 - Travelos en la niebla
46 - Rodillas al rojo
47 - El diablo metió la berga
48 - Akiles..follo
49 - La señora Goodfoller
50 - Mi delgada berga roja
 51 - Papoya el marino
52 - Imen y castigo
53 - Sin sentido y sin virilidad
54 - Chusky, el muñeco salido
55 - Perversión en la granja
56 - El Bolas
57 - El calentón de los corderos
58 - Otoño en mi coño
59 - Vibradores lejanos
60 - Pencando con lobos
61 - George y su jungla
62 - Sodomía de Gray
63 - Ubres borrascosas
64 - Gaybe, la cerdita Valiente
65 - Rabocop
66 - Lubricando a Nemo
67 - Dos rubias de pene en pecho
68 - La casa de la bragas voladoras
69 - Truman Cipote
70 - El show de Zumban
71 - 3 palmos de carne
72 - Las novatas se abren de patas
73 - Semental, querido Warron
74 - Himen perfecto
75 - Las piradas del Caribe: El Gofre del hombre muerto
76 - Las piradas del Caribe: La Maldición de la Perra Negra
77 - Me entró la Gula y me follé a tu mula
78 - Tócamela otra vez, Sam
79 - Ten cuidado con lo que tocas, a ver si te voy a llenar la boca
80 - Casca Blanca
81 - El re-porno de la momia
82 - Manolito Mefrotas
83 - Mujeres al borde de un ataque de miembros
84 - 101 Dálmatas...y una mujer
85 - Daniel el perverso
86 - Eduardo manos de pene
87 - Pesadilla antes de eyacular
88 - Jurasex park
89 - La monté porque era mía
90 - The eye...del culo
91 - Una rajita madura para esta cosa tan dura
92 - Pencando con lobos
93 - El negrata de las tres patas
94 - En boca cerrada no entran moscas pero entran pollas como roscas
95 - El mayordomo, su mujer, y otras cosas pa meter
96 - Poyémon, hazte con todos
97 - Raboneitor
98 - Raboman
99 - Las Piradas del Caribe: El gofre del hombre muerto
100 - Las Piradas del Caribe: La Maldición de la perra negra

ENTRADAS HISTORICAS (JULIO DE 2011)

Testimonio de un periodista en la manifestación laica del 17 de Agosto en Madrid

FERNANDO LÁZARO (Testigo directo) Artículo publicado en Orbyt (El mundo)

Cuando tengo que ocuparme de informar sobre manifestaciones acudo con mucha antelación para empaparme del ambiente. El miércoles no fue una excepción. Cogí el Metro. Y vi un Metro tomado por jóvenes, muy jóvenes. Y vi un ambiente festivo, desde Cibeles hasta Sol. Madrid era peregrino y multicolor. Pasé por el kilómetro 0 y vi una plaza repleta de peregrinos-turistas. Y me acerqué hasta Tirso de Molina, lugar de donde arrancaba la manifestación laica, anti Papa y, por lo que se vio, anti peregrinos.

Inicialmente el despliegue policial era discreto, quizá demasiado. Apenas una veintena de agentes de las Unidades de Intervención Policial acompañaba a la cabecera de la manifestación. Y, como era de esperar, el punto caliente fue Sol, con la llegada de los manifestantes al cruce con la calle Carretas. La Policía había abierto un pasillo de anchura suficiente para que la manifestación atravesara la zona. Fue allí donde los más radicales de la manifestación y los peregrinos cruzaron gritos: «Pederastas», «nazis» e «hijos de puta» era contestado por los pocos jóvenes que había en la zona con gritos a favor del Papa. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

La Policía puso un leve cordón de separación en esa esquina, pero poco más. Y los manifestantes iban ganando metros. Su intención era clara. Los más radicales querían tomar la plaza. «Esta es nuestra plaza» y gritos de «fuera, fuera; menos rezar y más follar». El tono fue adquiriendo un aire amenazador tremendo. Las caras de los radicales estaban completamente desencajadas, fuera de sí. Había a quien la vena del cuello ya no se le podía agrandar más. Llevo más de 20 años haciendo información sobre seguridad y terrorismo, pero hacía muchos años que no veía tanta inyección de sangre en ojos de manifestantes. No eran todos, ni mucho menos, pero algunos daban miedo. Muchos estaban fuera de sí. «Os vamos a quemar como en el 36», gritaban a los jóvenes de la JMJ. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

En el esquinazo de la polémica no habría más de un centenar de peregrinos. No era para nada una contramanifestación. No ocupaban la zona por la que tenía que atravesar la marcha laica. Esos peregrinos eran extranjeros. Allí había italianos, belgas, australianos, franceses, italianos, egipcios... Y algún español, sobre todo voluntarios. La media de edad, menos de 18 años. Que nadie me lo cuenta, que estaba allí y lo vi en primera persona.

El Ministerio del Interior ya estaba avisado de que era una zona de riesgo, que no era recomendable autorizar esa marcha y menos por ese recorrido. Los informes apuntaban a que podía haber una importante infiltración de radicales en la manifestación de laicos.

Porque, eso sí, el grupo de radicales, violentos, que se comportaron como energúmenos, no superaría el millar en una marcha que congregó a varios miles de asistentes. La visceralidad de los ataques de esos radicales fue intensa. Poco a poco fueron tomando la Puerta del Sol. Bordearon el cordón policial por derecha y por izquierda. La siguiente maniobra, ante la inicial pasividad de los agentes, fue rodear a los pequeños grupos de peregrinos y, mediante empujones, gritos, insultos y patadas, sacarlos de la plaza. También tuve que sufrir esos empujones y patadas. Peregrinos, periodistas... qué más les daba, la plaza tenía que ser suya. Sobrábamos los demás. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

Primero actuaron contra un grupo de apenas media docena de australianos. Después les tocó a los franceses. Los italianos no se quedaron al margen. A los egipcios también les tocó.

Algunos peregrinos, veteranos, hacían frente a los insultos de los autodefinidos como indignados, que buscaban el cuerpo a cuerpo. Y así, al grito de «ésta es nuestra plaza», los radicales que participaron en la manifestación ocuparon de nuevo la Puerta del Sol. Durante estas maniobras de desalojo de peregrinos la pasividad policial fue total. No pude evitarlo. Ya al cuarto incidente de acoso, hostigamiento y empujones contra peregrinos me acerqué a los policías, que permanecían en los alrededores del edificio de la Comunidad de Madrid, para advertir de que la situación estaba tomando un sesgo extremadamente peligroso. Silencio. Que nadie me lo cuenta, que yo estaba allí.

Una vez expulsados de la plaza, los radicales dirigieron sus esfuerzos a controlar el Metro. Por allí salían decenas de jóvenes peregrinos que se dirigían a cenar. No menos de 500 personas se concentraron en la puerta del suburbano. Allí se montó la mundial. Este grupo, de nuevo incontrolado, comenzó a arremeter contra todos los peregrinos. Insultos, coacciones (ya sabéis, eso de gritarte a la cara a menos de 15 centímetros), escupitajos... La escena era dantesca. Auténticos cafres lanzando gritos y amenazas a los jóvenes (por cierto, la mayoría mujeres) que salían del Metro.

Vi mucho pánico en los ojos de los peregrinos y vi a muchas, digo bien, a muchas que al ver el espectáculo rompieron a llorar de puro miedo. Aún tardó la Policía en llegar a la zona. Abrió un pasillo para que los peregrinos salieran de Sol. Los radicales eran los dueños del kilómetro 0. Se envalentonaron más y arremetieron contra la Policía. Y un radical con numerosos antecedentes dio el pistoletazo de salida a los incidentes.

Una botella contra los agentes y la Policía cargó. Antes, las mochilas naranjas, los crucifijos y hasta los alzacuellos eran una «provocación» para esos radicales. «Es que nos están provocando», «es que están rezando», se justificaba uno de los empujadores profesionales. Y se me ocurrió preguntar por qué les provocaban. «Porque están aquí, porque existen, porque les vamos a prender fuego otra vez, como en el 36». Madrid era hasta ahora una ciudad donde cabían todos los pensamientos. En Sol, eso se acabó.

Entradas populares