martes, 30 de enero de 2018

Hasta siempre Juan Ángel y Mª Ángeles


En menos de quince días nos han dejado dos “grandes” de Alonsotegi, Juan Angel (Pitxorrika) y Mª Ángeles. El pasado día 15 de enero se nos marchaba Juan Angel Atxurra, uno de los mayores animadores de la vida social del pueblo durante muchos años. Atxurra organizó y animó mil y una fiestas en el pueblo. Fue el creador de la mítica banda de cartón Errikoak, siendo su alma mater durante mucho tiempo. Con su "supertambor" se ponía al frente de aquella banda de instrumentistas, que con su “turuta” de papel de fumar se bastaban y sobraban para llevar la alegría y el buen humor a los vecinos del pueblo. Siempre dispuesto a preparar una comida para ese grupo o esa orquesta que actuaba en Alonsotegi, y que no tenía a donde ir. Y este sábado nos abandonaba también Mª Ángeles Zárraga, siempre implicada en la Iglesia, siempre dispuesta a arreglar San Bartolomé o San Antolín para cualquier evento que fuera a producirse. Mª Ángeles y Juan Angel eran de los que sabían mirar a los ojos de la gente llana del pueblo y abrirles el corazón. Juan Ángel, con su “Avecrem” su “Juanito” y tantos otros y Mª Ángeles con su Cresen "Mª Ángles la mejor!" y muchos más. Al igual que Ángel y Mª Luz, se han ido casi juntos para el cielo. La cuadrilla de Mintetxu y todo el pueblo os echaremos de menos.

Dejo a continuaciónun un vídeo de Juan Ángel cantando "Volver" en las últimas fiestas de San Bartolomé, y un par de mosaicos con algunas de sus fotos:




 

ENTRADAS HISTORICAS (OCTUBRE 2015)

El último toro bravo


Hoy me siento triste. Y siento tristeza a mi alrededor. Mi vida llega a su fin. Pero algo mucho más importante se termina.Hoy por fin nos han derrotado. Han ganado la batalla. Sí, paradojicamente aquellos que decían defendernos han terminado con nosotros. Ya es tarde, demasiado tarde. Ya no hay marcha atrás. Ojalá hubiéramos tenido el don de la palabra para convencerles.

Hoy me siento triste. Veo llorar a la gente en los tendidos. Y yo también lloro. Estas semanas han sido terribles. Mis primos Los Santacoloma. Mis vecinos Los Saltillo y los Albaserrada, todos han sido sacrificados. Todos vamos a morir. Ya no servimos para nada. ¿Para qué mantenernos?. ¿Para qué pastar en la dehesa?. ¿Para que mantenernos vivos?. Todos, sí,  todos han sido llevados al matadero.

Yo sin embargo he tenido el triste orgullo de ser el último en morir en la plaza y aquí estoy con los nuestros, con quienes nos han defendido, con quienes disfrutan y sufren con nosotros. Estos son de los nuestros. No. Los otros no. Los otros no son de los nuestros. Esos no nos quieren.

Estos últimos días he hablado mucho con Manuel (EL Caporal) y me ha dicho que les conoce bien. Que ha visto en sus ojos odio. Odio sí, odio hacía sus semejantes. Me ha dicho que en los últimos años han ido a parar los festejos en que participabamos. Él les ha oído insultar, ha visto sus ojos inyectados en sangre, y ha podido comprobar su intolerancia infinita. Les ha visto erigirse en supuestos defensores nuestros, mientras denigraban a los de su raza. Él me ha dicho sentirse insultado por quienes alardean de una supuesta superioridad moral. Él,  que me ha cuidado como a un hijo, que me ha  llevado a los mejores pastos, que ha curado mis heridas. Él, insultado por nuestros enemigos. Manuel me ha contado que en el tiempo que dura una corrida de toros más de diez millones de animales mueren en el mundo, animales que han vivido en condiciones penosas, que han sido apartados de la madre nada más nacer. A mi me mantuvieron con mi madre hasta que tuve 10 meses, eso no lo puedo olvidar. 

Ya he salido de la plaza ahora llega el final. Es el final de mi raza. Y por eso me siento triste. Muy triste.


Con el deseo de que esto nunca suceda.

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