lunes, 26 de mayo de 2014

Tres noticias de montaña


En estos días se han conocido algunas noticias sobre el mundo de la montaña que me apetece comentar. Ahí van:

La primera trata sobre el montañero y médico asturiano Jorge Egocheaga, quien tras la ascensión al Kanchenjunga (con el zamorano Martín Ramos)  se ha convertido en el trigésimo tercer escalador en el mundo en coronar las catorce cimas más altas de ocho mil metros del planeta.

Con motivo de la muerte en el Anapurna de Bartolomé (Tolo) Calafat en el Anapurna  hace cuatro años, hubo un gran revuelo en los medios de comunicación y en las redes sociales. En este blog ya escribí  un post en el que intentaba poner luz sobre lo sucedido y aclarar las especulaciones que se habían vertido sobre el hecho. Allí incluíamos una entrevista con la Dra Maria Antonia Nerín, en la que relataba como perdido allá en la altitud, el bueno de Tolo solicitaba el auxilio de Jorge: "Mientras tanto seguíamos en continuo contacto con Tolo. Él no hacía más que pedir que subiera Jorge Egocheaga a buscarle. Pobre Jorge. Yo siempre le digo que él sube los ochomiles dos veces: la primera, para hacer cima, y la segunda, para curar a alguien. Jorge está muy afectado después de todo esto. Todos estamos muy afectados" La fatalidad y la solidaridad que siempre ha demostrado Jorge en la montaña hicieron que él y Martin Ramos (Compañero de ascensión en el Anapurna aquel año igual que este año en el Kangchenjunga) tuvieran que ayudar a un sherpa con edema cerebral lo que hizo que agotados no pudieran ayudar posteriormente a Tolo


También ha sido noticia el abulense Carlos Soria, quien a sus 75 años se ha subido a las barbas de otro de los gigantes,el Kancghenjunga, el mismo que lograban Jorge Egoecheaga y Martin Ramos. Si crees que es tarde para cumplir tu sueño, no estaría mal que te miraras en el espejo de este "abuelo", este ejemplo de pundonor y superación. Seguro que una y mil veces le habrán dicho, dejalo que con tus años. ya no puedes. Él año tras año, ascensión tras ascensión se empeña en contradecirles y en demostranos a todos que nunca es tarde si el deseo es lo suficientemente fuerte.  Enhorabuena Carlos, eres un crack!!
Nota: Esto se lo dedico a mi padre que como Soria también sabe lo que es aguantar a esos ladrones de sueños que tanto pululuan por ahí.

Y por último vamos con una de mis debilidades. Reconozco que soy un admirador de Alex Txikon. Me parece que encarna las mejores cualidades de los vascos. Es un auténtico todo terreno de los deportes de acción, un verdadero Leonardo Da Vinci de la aventura. En su día ya hablamos en este blog de la famosa apuesta contra el Aizkolari Joseba Otaegi,  que consistió en levantar 25 veces la piedra cilíndrica de 100 kilos, cortar catorce troncos de haya de 1,25 metros de circunferencia y correr 7 kilómetros en la misma plaza. La apuesta la perdió (7.000 euros no es dinero para un vasco) pero su leyenda se extendió como el aceite.

Alex es un tío capaz de irse en furgoneta desde Euskadi a Nepal (y porque no se puede más lejos me cagüen riau), de lanzarse al vacío desde 3.200 metros de altitud en las laderas del Pico Veleta para conseguir  el récord de altura en salto base o de subir por primera vez en invierno a la cumbre del Laila Peak (6.096 metros). Además Alex  ha conseguido hollar ya10 de las catorce cumbres de más ochomil metros.

Estos días ha sido noticia por su intento de ascensión al Kanchenjunga, la tercera montaña más alta del planeta (8.556 m), donde ha intentado abrir una nueva ruta en su cara Noroeste. Una inmesa pared de 3.000 metros de desnivel en uno de los ochomiles más difíciles que existen. Todo ello sin oxígeno y sin sherpas. Según sus palabras "el mayor reto al que me he enfrentado nunca en el Himalaya". Pues bien, esta vez igual que le pasara en el año 2.009 cuando se dio la vuelta a los 8.500 metros. ha tenido que girarse cerquita de la cumbre(8450 metros), y  puede ser que hoy esté vivo por esa acertada decisión. Han sido según él, "los tres días más al límite de mi vida", y el relato de los hechos te deja helado como las cumbres nepalís "Superamos la primera zona peligrosa y, de nuevo por un largo couloir muy muy tieso de 60 o 70 grados, llegamos a un primer resalte. Lo superamos por la derecha y fijo la cuerda. Un segundo largo para Adam.y, de nuevo a pelo, llegamos a una zona de roca muy vertical. Parece que desde aquí en travesía podremos llegar al collado de los gendarmes. Dima pasa primero la zona de roca. Tras el voy yo y, de pronto, me encuentro un cuerpo semienterrado. Me había ocurrido antes pero no como hasta entonces. Estaríamos en la cota 8.000, y un escalofrío recorre mi cuerpo. ¿Por qué será? ¿Nosotros también podemos acabar así? ¿Es por eso? ¿Nuestra apuesta es quizás lo suficiente arriesgada para como acabar así? Giro la cabeza, aprieto los dientes e intento no perder concentración. Vamos justos de tiempo y algo lentos. Creo que Adam me insinúa tres o cuatro veces para que dejemos nuestras mochilas, ya que llevamos mucho peso para intentar hacer la travesía y bajar por la vertiente Sur. Pero no le hago caso. No me preguntéis el porqué de mi cerrazón. El objetivo de la cumbre y la travesía no me dejaba pensar. Simplemente escalaba y ganaba metros con mucho peso. Mi objetivo estaba en el collado, para dejar allí las mochilas y llegar a la cumbre. Hasta que hacía las 4 de la tarde más o menos, Adam me paró los pies. Y con razón. Fue la decisión perfecta, o creo que hicimos lo correcto. Nos dimos la vuelta y emprendimos el descenso. Estaríamos por encima de los 8.400, casi 8.500 porque teníamos a nuestra altura la cima del Yalung Kang. Y es el momento en el que me veo vivaqueando a 8. 500. Creo que gracias a Adam hicimos lo correcto y salvamos nuestras vidas."

Pero no contento con todo lo anterior y con un dedo medio congelado, todavía se planteaba volver a subir. Esta vez la lógica también se impuso "Ahora mismo, el grado de congelación que tengo en el dedo no es gran cosa, pero si vuelvo a subir y vuelve a enfriarse me estoy arriesgando a perderlo... Y, sinceramente, a estas alturas de mi vida, todavía prefiero un dedo a una cumbre. Al fin y al cabo, el Kangchenjunga siempre estará aquí y podré volver cuando quiera. Pero si pierdo el dedo, lo pierdo para siempre."


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ENTRADAS HISTORICAS (JUNIO 2014)

My name is Vitas


Habréis podido comprobar en estas líneas, que cuando "trabajo" como Disck Jockey mi nombre es DJ Vitas. Alguno ha habido que me ha preguntado el por qué de ese nombre y se lo he explicado, pero aprovecho el blog para contarlo.
Los hechos se remontan a los años 70 cuando a unos amigos de Alonsotegi nos dio por subir a una pista de tenis que había en el monte para jugar unos partidillos. La pista la habían hecho mis padres y sus amigos, al lado de un pequeño "txoko"" (cabaña) que teníamos en Mintetxu. Más que una pista era un pedregal, por la parte de la casa de Zabaleta/Etxebarria tenía una subida que parecía el Mont Ventoux, uno de los laterales tenía al lado la ladera del monte de forma que si te la cruzaban bien acababas comiendo más helechos que La Carranzana (famosa cabra de Zabaleta), había quien tenía hasta su propia piedra a donde dirigía sus saques para lograr un ace por rebote inalcanzable.
Allí solíamos subir, Manu, Forme, Michel, Txema, Alfonso, Iñaki, Ramontxu, Paty, Blas y alguno que otro que seguro se me olvida. Creo que incluso Iñigo hoy "miembro destacado del gobierno vasco" también pasó por las "famosas pistas de tierra batida".
Como me recuerda Ramontxu en un email que me envió el otro día "...me he acordado del Wimbledon de Alonsótegui, allí arriba y de Vitas Gerulaitis, y de ... que recuerdos." Pues sí, aquel era nuestro Wimblendon o nuestro Roland Garros particular, allí pasábamos tardes enteras de verano entre cabras, pasingbols y cafés de puchero. El remate final era la bajada hasta Alonsotegi cuando empezaba a oscurecer, ese era el momento mágico en el que hablar de extraterrestres, de la vida en otros planetas y por qué no, de discutir sobre la existencia de Dios.
En aquel contexto, y en un pueblo en el que los motes son más conocidos que el nombre propio, alguno me  tenía que caer. Al llamarme Jesus a alguien le dio por "anglizar" mi nombre y me empezaron a llamarme "Yisas" . Como por aquella época uno de los mejores jugadores de tenis era el americano Vitas Gerulaitis, mi nombre de guerra pasó a ser Jesus(Yisas) Gerulaitis. Con el tiempo acabé adoptando el verdadero nombre del famoso jugador y muchos de mis amigos me llaman desde aquello Vitas. Como a mi también me gusta, yo también lo utilizo en algunos casos. Lo de DJ Vitas es precisamente uno de esos casos.
El otro día Paty el nombre de guerra de uno de los "cabezas de serie" de aquellos míticos Wimblendon/Mintetxu me enviaba una imagen que hacía que me reafirmara todavía mucho más en mi apodo. Qué bonita la respuesta de mi "buen amigo Vitas", todo una oda al saber perder con orgullo, al mantener la cabeza alta pese a los fracasos  y como no al buen sentido del humor!

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