martes, 7 de mayo de 2013

La vie en rose

"Sus ojos a punto de besar los míos, una risa que se pierde sobre su boca, Aquí está el retrato sin retoques del hombre al que pertenezco.Cuando me toma en sus brazos habla en voz baja, Veo la vida en rosa."
Son los versos de la canción insignia de Edith Piaf,  son los versos de una canción que habla de amor, de pasión, de noches de amor que nunca acaban.El otro día me llegaba a través de las redes sociales un enlace a una empresa que ha decidido poner ese nombre tan sensual, a unos locales en los que la pasión se desborda por las paredes.

Son las 3 de la mañana tras perseguir a esa preciosidad por un par de pubs de moda te has acercado a ella, la frase que tenías preparada se te ha olvidado en el último paso, pero la valentía no te ha abandonado, esos tres o cuatro Gintonics han hecho también su efecto, al final resulta que le has resultado gracioso, la cosa se lía y al final los dos queréis "un poco más", la opción del coche no está mal, pero tener que ir hasta el descampado más cercano, jugarte la espalda en el asiento de atrás o que peligre tu "integridad" con el cambio de marchas,  no es la opcion que más te motiva, al fin y al cabo ya no eres un crío. Te gastaste la semana pasada 90 euros para ver perder al Barça contra el Bayern, y no te vas a estirar un poco para pasar unas horas locas con esa locura nocturna con la que la suerte, o tu encanto te ha premiado? Pues ahí tienes La vie en Rose, vas a quedar como un señor, vas a disfrutar como un enano, y no se te van a quedar los calcetines en el embrague y los gallumbos en el acelerador, que igual luego tienes que salir zumbando y resulta que el coche no frena, porque la goma no da más de sí.

Pero ojo que si las cosas no han ido bien durante tu noche de"aproximación", también vas a tener la opción de solicitar el "catálogo" del local, y entonces sí que te sobra la "frase genial", el "encanto" y todo lo demás. Eso sí, igual te toca dejar algún eurito más para que ese ligue no tan natural, se lleve también un dinerito a su casa. En cualquiera de los dos casos, el círculo se cerrará con una de las estrofas de la afamada canción: "Noches de amor que nunca acaban, una gran felicidad que toma su lugar, en vez de problemas y dolores, Feliz, feliz hasta morir"




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ENTRADAS HISTORICAS (JUNIO 2014)

My name is Vitas


Habréis podido comprobar en estas líneas, que cuando "trabajo" como Disck Jockey mi nombre es DJ Vitas. Alguno ha habido que me ha preguntado el por qué de ese nombre y se lo he explicado, pero aprovecho el blog para contarlo.
Los hechos se remontan a los años 70 cuando a unos amigos de Alonsotegi nos dio por subir a una pista de tenis que había en el monte para jugar unos partidillos. La pista la habían hecho mis padres y sus amigos, al lado de un pequeño "txoko"" (cabaña) que teníamos en Mintetxu. Más que una pista era un pedregal, por la parte de la casa de Zabaleta/Etxebarria tenía una subida que parecía el Mont Ventoux, uno de los laterales tenía al lado la ladera del monte de forma que si te la cruzaban bien acababas comiendo más helechos que La Carranzana (famosa cabra de Zabaleta), había quien tenía hasta su propia piedra a donde dirigía sus saques para lograr un ace por rebote inalcanzable.
Allí solíamos subir, Manu, Forme, Michel, Txema, Alfonso, Iñaki, Ramontxu, Paty, Blas y alguno que otro que seguro se me olvida. Creo que incluso Iñigo hoy "miembro destacado del gobierno vasco" también pasó por las "famosas pistas de tierra batida".
Como me recuerda Ramontxu en un email que me envió el otro día "...me he acordado del Wimbledon de Alonsótegui, allí arriba y de Vitas Gerulaitis, y de ... que recuerdos." Pues sí, aquel era nuestro Wimblendon o nuestro Roland Garros particular, allí pasábamos tardes enteras de verano entre cabras, pasingbols y cafés de puchero. El remate final era la bajada hasta Alonsotegi cuando empezaba a oscurecer, ese era el momento mágico en el que hablar de extraterrestres, de la vida en otros planetas y por qué no, de discutir sobre la existencia de Dios.
En aquel contexto, y en un pueblo en el que los motes son más conocidos que el nombre propio, alguno me  tenía que caer. Al llamarme Jesus a alguien le dio por "anglizar" mi nombre y me empezaron a llamarme "Yisas" . Como por aquella época uno de los mejores jugadores de tenis era el americano Vitas Gerulaitis, mi nombre de guerra pasó a ser Jesus(Yisas) Gerulaitis. Con el tiempo acabé adoptando el verdadero nombre del famoso jugador y muchos de mis amigos me llaman desde aquello Vitas. Como a mi también me gusta, yo también lo utilizo en algunos casos. Lo de DJ Vitas es precisamente uno de esos casos.
El otro día Paty el nombre de guerra de uno de los "cabezas de serie" de aquellos míticos Wimblendon/Mintetxu me enviaba una imagen que hacía que me reafirmara todavía mucho más en mi apodo. Qué bonita la respuesta de mi "buen amigo Vitas", todo una oda al saber perder con orgullo, al mantener la cabeza alta pese a los fracasos  y como no al buen sentido del humor!

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