sábado, 20 de noviembre de 2010

Las seis leyes del regateo



Soy un gran aficionado a los viajes, los que me conocen y los que visitais este blog lo habeís podido comprobar. Suelo decir, siguiendo el ejemplo de mi "primo" Pedro Luis, que me gustan los países con "poco fundamento". Son los llamados países del tercer mundo, en vías de desarrollo o el eufemismo que quieras utilizar.  Costa Rica., Senegal, Marruecos, Botsawna, Guatemala, o incluso Yugoslavia o Polonia antes de la caída del muro de Berlín,son algunos ejemplos. Una de las atracciones mayores de estos viajes es la visita a los mercaditos, zocos, bazares y demás templos del mercadeo donde se te ofrecen prodcutos exóticos a bajo precio. Me encantan estos lugares llenos de vida, color y gente dispuesta a venderte cosas, qué diferencia con nuestros "Carrefoures", Eroskis y Mercadonas, donde tienes que contratar a un detective para encontrar a alguien que te explique como funciona la tele de plasma.  

Con ese bagaje voy a aventurarme a dar unos pequeños consejos o reglas básicas que pueden ser de ayuda para no salir trasquilado en un futuro viaje a Estambul, Chichicastenago o Tozeur. Y es que a nadie le gusta llegar al hotel y encontrarse con el listillo de turno que te pone la cara roja porque esa Cachimba por la que tu has pagado 50 euros a él le ha salido por 35!

Como resistirse a esto!
Así que ahí van mis conesejos a los que he llamado:

 LAS 6 LEYES DEL REGATEO

1.- Compra solo aquello que quieras comprar. Es habitual que vengan a venderte lo que a ellos les interesa y que de tanto insistir acabes con un camello horrible, o un fósil del cretácico que lo acaban de tallar hace un par de días. Elige lo que verdaderamente te apetece comprar. Puedes hacer incluso un pack de varias cosas que te gustan y regatear por el conjunto.


Fosil del cretácico superior.


2.- Cuidado con dejarte meter en su terreno. A veces los guías(normalmente trabajan a comisión) te llevan a macrotiendas en las que hay absolutamente de todo, allí te esperan un montón de vendedores, como cazadores al pase del jabalí. Te dan la bienvenida, te invitan a te, e incluso a comer. Todo hospitalidad! La historia es muy apetecible porque te sientes agasajado pasas un rato de convivencia etc. Pero desde el punto de vista estratégico de una buena compra la situación es muy peligrosa. Serás capaz de marchar sin comprarles nada? Muy difícil. Además en esas circunstancias en las que tienes que pasar a veces varias horas en un mismo lugar acabas comprando de todo y normalmente a un precio considerablemente más alto del habitual. En resumen si te apetece pasar un buen rato, perfecto, si lo que quieres hacer es la compra ideal HUYE!


Comida de hermandad en una tienda de Marruecos, tras el ágape la mitad de las alfombras que se ven detrás viajaron a España.

3.- Saca el precio al cual de ninguna manera están dispuestos a vender. Vas por el zoco, la medina o el mercadillo y te van asaltando vendedores ofreciendo cosas. Aprovéchalo para averiguar cuál es el precio al que nunca están dispuestos a llegar para venderte su producto. Se consigue esa información marchandote del lugar a un precio algo inferior al precio final. Si el comprador te deja ir estás todavía un poco lejos del precio último. Ten en cuenta que a pocos euros del precio final no te dejan escapar nni aunque seas Houdini!Ese dato te sirve a la hora de la compra definitiva, pues sabes que a ese precio jamás conseguirás comprar.


Cual es el precio de cada cosa?

4.- No te asustes por el precio que ellos te dan y da un precio muchísimo más bajo. Esta es la clave del regateo. Si pides precio de un objeto el vendedor te pondrá un precio extremadamente alto. En ese momento suelen “forzarte” a que tú des un precio por el artículo. Si condicionado por el precio que él te ha dado pones un precio relativamente alto. Has perdido el juego!. Pongamos un ejemplo: Quieres comprar una figura de ébano, pides precio y te dicen: 200 euros. Condicionado por ese precio, a ti te costará dar un valor por debajo de 100 euros (la mitad) porque parece que si lo haces estas despreciando su trabajo y además te lo harán saber. Aquí entra en juego la parte psicológica del asunto el vendedor se hará el “ultrajado” por haber valorado tan poco su producto.Pues bien si quieres obtener un buen precio final tienes que dar un precio extremadamente bajo. Para el ejemplo que estamos hablando puedes decir por ejemplo 40 euros. Muy por debajo del precio final que estás dispuesto a pagar, pero es la única forma de tener margen para para ir subiendo en el proceso de la negociación.Es posible que al final por la figura pagues finalmente 100 ó 110 euros, pero es que si sales con un precio inicial de 100, vas a acabar seguro en 130 euros o más.
Hay que considerar en este punto que el vendedor ha hecho el “teatro” de que tu valoras poco su trabajo, pero si analizas el proceso, el también tuvo la “cara” de pedirte, sin ruborizarse, un precio el doble o más del valor final de venta. (No hablo nunca de coste del producto, porque ese concepto allí no existe).

Con el amigo Walter, buen compañero de viaje y gran comprador, en Tunez comprando una piel de cabra!


5.- Introduce algún objeto tuyo en la negociación. Es increíble lo que valoran las cosas “nuestras”. He visto cambiar una mochila de plástico de las que te regalan a veces las agencias de viaje, por una talla de madera por la que pedían un montón de dinero. Si en el momento del regateo sacas algún objeto de nuestro mundo, una camiseta, un juguete, es muy probable que tengas una bajada importante en el precio final.

MAS BARATO QUE EN CARREFOUR


6.- Si crees que has sacado un precio extremadamente bajo dales un poco más. Veo el regateo como una competición por obtener el mejor precio, si ellos quieren ese juego yo trato de jugar lo mejor que sé. A cara de perro! Ahora bien si cuando has terminado de regatear (y solo cuando has terminado) te parece que el precio es excesivamente bajo no tengo problemas en ser generoso y darles un poco más. Lo he hecho en más de una ocasión. Es posible que sea un poco teatro, que te hagan ver que les has sacado un precio en el que “pierden” dinero cuando en realidad no es así. Recuerdo un caso en el que compré unas máscaras y el chaval que me las vendía y con el que nos quedamos un rato al final, nos decía que le iba a reñir su padre por haberlas vendido tan baratas. Le dimos algo más. Verdad o mentira nunca lo sabré, pero sentí que debía hacerlo.


Barrato, barrato.


En esta historia hay quien piensa que te estás aprovechando de ellos, otros que ellos te engañan siempre. Al final es una forma diferente de llegar a un acuerdo en una transacción comercial. Creo que nadie engaña a nadie porque cada uno es libre de comprar o vender o de no hacerlo. Vamos que si estos engañan que será lo que hace Botín!

Al final si la "pelea" ha sido dura pero noble, ellos lo valoran. Ah! Y no olvides cerrar siempre el trato con un buen  apretón de manos.


Quien será más moro de los dos?

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ENTRADAS HISTORICAS (ABRIL 2015)

20 de abril del 90 (25 años después)


Supongo que conocerás la famosa canción 20 de Abril del 90 de Celtas Cortos. Sin no la conoces puedes escucharla aquí.Es una canción que me gusta muchísimo y que he cantado un montón de veces en los karaokes del mundo.

Hoy 25 años del día que da título a la canción he descubierto, gracias a la revista GQ, que la carta que Jesús Cifuentes (Cifu) envía a un antiguo "amor"y que da lugar a la canción, tuvo respuesta.

La respuesta no está precisamente llena de halagos, y de buenos recuerdos, si no todo lo contrario. Para ellos lo bueno y lo malo de aquel día y aquella relación, pero qué queréis que os diga, echo de menos como mínimo a la protagonista el agradecer que de aquella historia. buena o mala, surgiera una obra maestra como creo que es la famosa canción.


Aquí tenéis la letra de la canción y la respuesta de la chica:

Hola, chata, ¿cómo estás?
¿Te sorprende que te escriba?
Tanto tiempo es normal.
Pues es que estaba aquí solo,
me había puesto a recordar,
me entró la melancolía
y te tenía que hablar.


Hola “chato”:
(¿Me has llamado chata? ¿de verdad? ¿te ha poseído Arturo Fernández?) Pues ya que lo preguntas estoy mejor que en brazos. Y sí, sí que ha pasado mucho tiempo. Y no, de ti realmente ya no me sorprende nada. O sea que tus amigos hoy no salen, y te has dicho en pleno calentón “voy a escribirle una carta a ésta, a ver si suena la flauta”. Pues no, no ha sonado. De hecho no hay flauta, ni flautista, ni nada.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.
Lo de la cabaña lo recuerdo, claro que lo recuerdo. Yo allí contigo y con éstos, todos juntos de fin de semana romántico en ese submarino. Lo de las risas ya no tanto, mira por donde. Eso sí, estoy viendo como si fuera ayer a tus amigotes haciendo chistes verdes y poniéndose del revés mientras tú no podías ni sostener la guitarra. Y luego, los dos comas etílicos en medio de la montaña y la posterior peregrinación al hospital a las 5 de la mañana. Conducía yo, no sé si se te acuerdas, porque era la única que podía ver. Me alegro mucho de que tus colegas hayan cambiado, porque así no iban a ninguna parte.


Pero bueno, ¿tú qué tal? Di.
Lo mismo hasta tienes crios.
¿Qué tal te va con el tío ese?
Espero sea divertido.
Yo, la verdad, como siempre,
sigo currando en lo mismo.
La música no me cansa,
pero me encuentro vacío.

Pero hablemos de mí, que veo que ahora de repente te interesa. Te cuento brevemente: sigo con el “tío ese”, que tiene un nombre, se llama Joaquín. Es muy divertido, buena persona y romántico. Trabaja de profesor en la universidad, lo cual automáticamente lo convertirá para ti y tus amigotes en un aburrido trajeado y un vendido al sistema. Nadie es perfecto. Y por ahora no tenemos críos, pero estamos entrenando mucho, muy duro y por todas partes por si llega el día. Me duele leer que te sientes vacío, ¿tu grupito ese de fans putones ya no te llena? Aun así, y para que veas que no te guardo rencor, me alegro de verdad de que la música no te canse, sigue en ello porque lo demás se te da aún peor.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.

Veo que repites lo de la cabaña esa de los horrores. Y veo que has escrito la carta en rima asonante (tú es que no sabes rimar, Jesús, te lo he dicho muchas veces). Así que si sacas una canción sobre esto, por favor, no digas mi nombre.


Bueno, pues ya me despido,
si te mola me contestas.
Espero que mis palabras
desordenen tu conciencia.
Pues nada, chica, lo dicho,
hasta pronto si nos vemos.
Yo sigo con mis canciones
y tú sigues con tus sueños.

La verdad es que no te iba a escribir, pero cuando has dicho eso de “si te mola me contestas” he visto la luz. Y es que tienes los santísimos de apelar a mi conciencia. Yo que he sido tan mala de abandonarte porque (palabras textuales) “no tenía sensibilidad para apoyarte en tus complicados procesos creativos musicales”. Así que tú sigue con tus canciones, no te vaya a dar otro ataque de ansiedad como aquella vez que intentaste trabajar de verdad. Yo seguiré con mis sueños, esos imposibles, que son básicamente tres comidas al día, ropa limpia, un poco de cariño y otros caprichos egoístas de “burguesa acomodada”.


¿Recuerdas aquella noche
en la cabaña del Turmo?
¿Las risas que nos hacíamos
antes todos juntos?
Hoy no queda casi nadie de los de antes,
y los que hay han cambiado,
han cambiado, sí.

Pues eso, que te vaya bien en la cabaña, que veo que te has quedado ahí. Espero no encontrarme contigo, y si te encuentro y me hago la loca, no te lo tomes a mal, es que me das mucha pereza.
Hasta siempre, chato.

Y tú lector de este blog con quien te identificas más con Cifu o con la chica?

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