jueves, 30 de junio de 2016

Alguien ha hecho muy bien su trabajo.



Nunca se le ha escuchado un pensamiento propio, ni ha sido capaz de expresar una mínima idea en Facebook ni en Whatsapp. Alguna vez ha hecho un copia y pega con algún mensaje para que en internet no utilicen esa foto que acababa de subir. Hasta ahí ya llega. Copiar y pegar.
Eso sí, se lanza sin sonrojo a insultar a casi 8 millones de votantes como el que se come un caramelo. Se dedica a poner en las redes sociales o en ese grupo de Whatsapp de sus amigos, esa imagen que le han pasado, en la que con una frase de menos de diez letras es capaz de acusar de complicidad en la corrupción a más de la mitad del país.
Él lo tiene todo claro, él sabe quiénes son los corruptos, él sabe quién son sus cómplices, no necesita demasiadas reflexiones, ni demasiados quebraderos de cabeza. ¿Para qué? Ya se lo han dado todo hecho.
Acusa de borrego a su compañero de grupo, cuando es a él a quien le han lavado el cerebro viendo  horas y horas de televisión. A la cabeza esa televisión nacida en lo más duro de la crisis. Esa televisión nacida en la época que desaparecían negocios y se hundían familias porque el crédito no llegaba. Ellos sí que disponían de crédito. A ellos les llovían millones  con los que comprar los carísimos derechos del fútbol, de la fórmula uno, o de esa serie de éxito internacional. Era la forma de atraer a millones de personas, que luego pasaban a manos de los sicarios de la información, de los SECTARIOS del Prime Time.¿ El objetivo final? Cambiar el signo político del país. Se vivía mejor con aquel presidente que les regaló miles de millones de publicidad que se iba a las televisiones públicas. Televisiones públicas que deberían de ser financiadas después de aquella infamia, con el sudor y los impuestos de esas humildes familias a las que tanto decían apoyar.
Luego el objetivo cambió “habrá que aupar al poder a estos chavales que nos llenan los programas de audiencia”. Unos chavales que de vez en cuando se emocionaban al ver a un energúmeno reventando a patadas a un funcionario. Unos chavales que querían hacer desaparecer los medios de comunicación privados. Qué más da. Pelillos a la mar.
Tampoco había que dar mucha publicidad a la corrupción de los amigos. En febrero de este año entraba en prisión todo una alcaldesa de Jerez, ¿Cuántos de los que se erigen en justicieros de la corrupción del país, se han enterado? ¿Alguien ha visto sus imágenes entrando en la cárcel? ¿Y lo de la Unión Europea reteniendo 795 millones en ayudas a Andalucía? ¿Quién ha informado de eso?  Eso sí, el concejal de Valencia que ha ingresado 1.000 euros en una cuenta, ese sí. A ese le ha visto todo el país, alguien se encargó de filtrar la noticia para que los periodistas tomaran unos buenos han encargado de montar toda una operación con helicópteros, GEOS, y por supuesto cámaras, buenas cámaras para sacarle con las esposas.
Pues bien, esos que se han tragado todo ese sectarismo sin parpadear, ahora van dando lecciones. Ellos son los santos y puros. Qué importa que hayan votado a un partido anclado en una hoz y un martillo con millones de víctimas a sus espaldas! Qué importa que su ídolo quiera que proliferen las armas para que tengamos día sí día no  asesinatos masivos! Qué importa que el Dios de su religión reconozca que recibe dinero de un “país asesino” que humilla a las mujeres y asesina a los “gays”! Qué importa todo eso si probablemente ni se haya enterado, y si se ha enterado se lo han hecho olvidar. Siempre habrá alguna noticia de interés universal como que un concejal quiere celebrar ”El día del machote”, para tapar la corrupción y la indecencia de sus amigos.
Se lo han puesto muy fácil, se lo han dado mascadito, como la papilla a los niños. Le han dicho que viene el avión con la cuchara de potitos y se la ha tragado sin rechistar. Y ahora henchido de soberbia se lanza a las redes, y a los grupos de whataspp a insultar a medio país, incluyendo a su amigo del grupo de Padel. Tiene claro quienes son los culpables, tiene claro quienes son sus cómplices. No necesita pensar.. No quiere pensar. Alguien ha hecho muy bien su trabajo.

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ENTRADAS HISTORICAS (JUNIO 2014)

My name is Vitas


Habréis podido comprobar en estas líneas, que cuando "trabajo" como Disck Jockey mi nombre es DJ Vitas. Alguno ha habido que me ha preguntado el por qué de ese nombre y se lo he explicado, pero aprovecho el blog para contarlo.
Los hechos se remontan a los años 70 cuando a unos amigos de Alonsotegi nos dio por subir a una pista de tenis que había en el monte para jugar unos partidillos. La pista la habían hecho mis padres y sus amigos, al lado de un pequeño "txoko"" (cabaña) que teníamos en Mintetxu. Más que una pista era un pedregal, por la parte de la casa de Zabaleta/Etxebarria tenía una subida que parecía el Mont Ventoux, uno de los laterales tenía al lado la ladera del monte de forma que si te la cruzaban bien acababas comiendo más helechos que La Carranzana (famosa cabra de Zabaleta), había quien tenía hasta su propia piedra a donde dirigía sus saques para lograr un ace por rebote inalcanzable.
Allí solíamos subir, Manu, Forme, Michel, Txema, Alfonso, Iñaki, Ramontxu, Paty, Blas y alguno que otro que seguro se me olvida. Creo que incluso Iñigo hoy "miembro destacado del gobierno vasco" también pasó por las "famosas pistas de tierra batida".
Como me recuerda Ramontxu en un email que me envió el otro día "...me he acordado del Wimbledon de Alonsótegui, allí arriba y de Vitas Gerulaitis, y de ... que recuerdos." Pues sí, aquel era nuestro Wimblendon o nuestro Roland Garros particular, allí pasábamos tardes enteras de verano entre cabras, pasingbols y cafés de puchero. El remate final era la bajada hasta Alonsotegi cuando empezaba a oscurecer, ese era el momento mágico en el que hablar de extraterrestres, de la vida en otros planetas y por qué no, de discutir sobre la existencia de Dios.
En aquel contexto, y en un pueblo en el que los motes son más conocidos que el nombre propio, alguno me  tenía que caer. Al llamarme Jesus a alguien le dio por "anglizar" mi nombre y me empezaron a llamarme "Yisas" . Como por aquella época uno de los mejores jugadores de tenis era el americano Vitas Gerulaitis, mi nombre de guerra pasó a ser Jesus(Yisas) Gerulaitis. Con el tiempo acabé adoptando el verdadero nombre del famoso jugador y muchos de mis amigos me llaman desde aquello Vitas. Como a mi también me gusta, yo también lo utilizo en algunos casos. Lo de DJ Vitas es precisamente uno de esos casos.
El otro día Paty el nombre de guerra de uno de los "cabezas de serie" de aquellos míticos Wimblendon/Mintetxu me enviaba una imagen que hacía que me reafirmara todavía mucho más en mi apodo. Qué bonita la respuesta de mi "buen amigo Vitas", todo una oda al saber perder con orgullo, al mantener la cabeza alta pese a los fracasos  y como no al buen sentido del humor!

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