viernes, 17 de julio de 2009

Brasileñas en PELOTAS.Descifrando el enigma.

Cual fue mi sorpresa el pasado martes cuando al consultar las visitas al Blog por ubicaciones, aparece en el mapa: 9 visitas en Brasil. Me sorprendió bastante porque no había entrado nunca nadie de ese país, pero bueno ...

Pero es que al día siguiente digo... y de donde habrán entrado? de Rio? de Manaos? estará Lula viendo el video de "La Cerda"? y entonces hice la consulta por ciudad, y mira por donde veo que las 9 visitas eran de PELOTAS (No, no es que fueran muy buenas, no) es que eran de Pelotas "Ciudad localizada en la costa sudeste de Brasil de 323.000 habitantes"

Este es el gráfico por ciudades del pasado martes 14/7/09: 9 visitas en Valencia, 3 en Bilbao, 2 en Madrid y 9 en PELOTAS!





Así que lo que decía en el anterior Post era verdad: Nueve brasileños y brasileñas visitan el Blog de Vitas EN PELOTAS.



Sin trampa ni cartón, sin Photoshop ni historias.

...y para terminar nos despediremos de este post cantando la famosa canción:


En Pelotas yo nací en Pelotas me crié


En Pelotas yo nací en Pelotas moriré


Pelotas es un estado confederado del Brasil


... y no hay que ser mal pensados, golosones!

ENTRADAS HISTORICAS (ABRIL DE 2011)

Jabi Mentxaka, Ohiana Urraza e Iker Alonso, en el campo base del Everest



El otro día recibía un mensaje de Izaskun, gran seguidora de este Blog, en el que me avisaba de que "... uno de Olakoaga y una pareja de Alonsotegi: Ohiana Urraza  y su novio(Iker Alonso)" formaban parte de una expedición que estaba acercándose al Campo Base del Everest." Cuando vi las fotos me di cuenta que "El de Olakoaga" era Mentxaka (Txilili) compañero de equipo en Larramendi y con quien he compartido un par de ascensiones por pirineos.


Con Txilili en el Anie
La expedición se llama Go Enkarterri y su objetivo es que nuestra querida comarca de Las Encartaciones (Enkarterri) consiga por fin ascender a la montaña más alta del planeta. Este es su blog.
Quien va a tratar de alcanzar la cumbre va a ser Unai Llantada del que ya dimos información en este blog el año pasado, cuando se quedó a las puertas de alcanzar el Manaslu.

En esta ocasión a Unai le han acompañado 29 personas, 11 ya han terminado su aventura y se vuelven hacia Katmandú, mientras que 18 (Entre los que se encuentran Ohiana, Iker  y Txilili) consiguieron subir ayer al Island Peak. Según nos cuenta Txema Santisteban, salieron a las 2 de la mañana, casi sin dormir por los nervios. Relata una ascensión "durísima" con una pala de 45/50 grados que "patinaba mucho", y  una arista final que "impresiona" con caídas a los dos lados. Objetivo cumplido!

Ahora toca esperar a que Unai consiga alcanzar los 8.848 metros de Chomolungma, y ponga a Las Encartaciones en lo más alto del planeta.

La Expedición ha coincidido con la de Edurne Pasaban, quien se encuentra también en el campo base del Everest, intentando subirle por segunda vez, pero esta vez sin oxigeno, y de esta forma culminar los 14 grandes sin ayuda externa. Hablaremos de ello, pues hay muchas cosas que contar.

Para terminar pongo un enlace a los patrocinadores de la Expedición, entre los cuales se encuentran la Diputación de Bizkaia, El Ayuntamiento de Zalla, Gugaz (Güeñes Gaztea) y mis amigos de Tecoplas.


Pongo un enlace también a la fundación Iñaki Otxoa de Olza - Sos Himalaya que trata de preservar la memoria de Iñaki, continuar sus proyectos solidarios e impulsar el proyecto que no pudo realizar en vida: SOS Himalaya.

Desde Valencia con la envidia sana  de ver compañeros de monte y vecinos del pueblo en el paraíso del alpinismo, un abrazo fuerte para todos.

El cuento de las pelusas calientes



Conocí el cuento de "Las pelusas calientes" en la época en que solía asistir a charlas, seminarios y vacaciones con los amigos de Sumendi. En esos lugares desde luego no faltaban "pelusas calientes" en forma de abrazos y caricias positivas.

Hoy que estamos pasando una crisis económica, pero también de principios, de solidaridad y de afectos, creo que es un buen momento para compartir este precioso cuento, que habla de lo tacaños que somos en decir una palabra bonita, un abrazo o un "te quiero". Y del daño que todo esto nos hace.

EL CUENTO DE LAS PELUSAS CALIENTES  


Erase una vez hace mucho tiempo un país muy feliz. A los habitantes de este país se les regalaba nada más nacer una pequeña y suave bolsa de pelusas. Cada vez que una persona metía la mano en su bolsa podía sacar una pelusa caliente. Había mucha demanda de estas pelusas porque tenían la capacidad de hacer sentir a quien las recibía, una gran alegría, consuelo y abrigo. Así cada vez que a alguien le apetecía podía ir a tu encuentro y decirte me gustaría recibir una pelusa caliente. Acto seguido uno metía la mano en su bolsa y sacaba una pelusa chiquitita. La pelusa sonreía y florecía, convirtiéndose en una pelusa grande y acogedora. Entonces se acomodaba en el interior de la persona deshaciéndose contra su piel y haciéndola sentir llena de alegría y esperanza. La gente que, por alguna circunstancia, no recibía Pelusas Calientes con regularidad, corría el peligro de contraer una enfermedad en la espalda que los encogía y, a veces, podían incluso morir. La gente siempre se estaba pidiendo mutuamente Pelusas Calientes y, puesto que eran gratis, no había problemas para conseguir suficientes. Al haber para todos, las personas se sentían muy cómodas y abrigadas la mayor parte del tiempo.


Pero un día un malvado brujo se enfado porque todos eran felices y nadie compraba sus pociones y ungüentos así que ideó un plan perverso difundió en todo el país el rumor de que las pelusas se agotaban, que no se podían dar tan a la ligera cuando a uno le apeteciera. Debían ser más prudentes y reservar pelusas para sí mismos. Muy pronto la gente se fue volviendo más tacaña y comenzó a notarse la escasez de pelusas calientes, todos se sentían más tristes y desprotegidos, desesperanzados, como adormecidos y sin espíritu. Algunos empezaron a encogerse y, de vez en cuando, alguno moría por falta de Pelusas Calientes. Así, más y más personas iban a comprarle pociones y ungüentos al brujo, aunque no parecían muy efectivos.

Antes de que el brujo apareciera, la gente acostumbraba a reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco personas, sin importarle demasiado quién daba Pelusas Calientes a quién. Después de que llegara el brujo, la gente empezó a emparejarse y a reservar todas sus Pelusas Calientes para sus parejas. Las que se descuidaban y daban una Pelusa a alguien más se sentían culpables, porque sabían que su pareja seguramente notaría la pérdida. Y los que no encontraban una pareja generosa tenían que comprar sus Pelusas y trabajar muchas horas para poder pagarlas.

No hace mucho tiempo, una adorable mujer de feliz sonrisa, llegó a ese país entristecido. Parecía no haber oído hablar del brujo, y no le preocupaba que se acabaran sus Pelusas Calientes. Las daba libremente, incluso cuando no se las pedían. Algunos no la aceptaban, porque hacía que los niños se despreocuparan de que se les acabaran las Pelusas Calientes. En cambio a los niños les gustaba mucho, porque se sentían bien con ella. Y pronto volvieron a dar Pelusas Calientes siempre que les apetecía.

Las personas mayores comenzaron a preocuparse y decidieron utilizar la Ley para proteger a los niños del derroche de sus reservas de Pelusas Calientes. La Ley convirtió en una actividad criminal dar Pelusas Calientes de manera descuidada, sin licencia. Sin embargo, muchos niños parecían no enterarse y a pesar de la Ley, continuaron dándose Pelusas Calientes unos a otros siempre que les apetecía y siempre que se las pedían. Y como había muchos niños, casi tantos como personas mayores, parecía que podrían salirse con la suya.

Hoy por hoy es difícil adivinar qué sucederá. ¿Podrán las fuerzas de la ley y el orden detener a los niños? ¿Irán las personas mayores a unirse a aquella mujer y a los niños para darse cuenta de que siempre habrá tantas Pelusas Calientes como se necesiten? ¿Recordarán aquellos días en los que eran tan felices, sabiendo que había Pelusas Calientes en cantidad ilimitada? ¿Las volverán a dar libremente?


Este asunto se extiende por toda la tierra y probablemente la lucha esté llegando a donde tú vives. Si lo deseas, y ojalá así sea, puedes unirte dando y pidiendo libremente Pelusas Calientes, y siendo todo lo amoroso y sano que puedas.

He puesto una versión reducida del auténtico cuento de Claude Steiner. La versión completa se puede ver en este enlace.

Para los que prefieran verlo en video: (El relato solo dura hasta el minuto 3:15)



Como ya hemos aprendido lo bien que sientan las pelusas calientes y que no se terminan nunca, envío una a cada uno de los que de vez en cuando se pasan por este Blog.


Si te ha interesado este cuento quizás también te interese esto: Abrazos.

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