domingo, 1 de febrero de 2015

Esos lugares


Hoy voy a contar alguna anécdota sobre esos lugares que hay por ahí. Sí esos que parecen el Corte Inglés en Navidad, sí. 
El Correo (Noviembre 85) con foto del autor

La primera se remonta a los años 80 cuando uno era un pipiolo y jugaba en un equipo de un pequeño pueblo, bueno más bien de un pequeño barrio llamado Arbuio. A la entrada del mismo había uno de esos lugares a los que cantaba Sabina esa preciosa canción, que decía algo así: “Si, a media noche, por la carretera que te conté, detrás de una gasolinera donde llené, te hacen un guiño unas bombillas azules, rojas y amarillas, pórtate bien y frena. Y, si la Magdalena pide un trago, tú la invitas a cien que yo los pago.”. Pues bien el local de turno consideró que su negocio mejoraría sus cuentas si ponía publicidad en nuestras camisetas, y así lo hizo. Allí estábamos nosotros todo elegantes con nuestras camisetas rojas y verdes y bien grande en el pecho el texto de “LAS VEGAS”. Curiosamente ese año ganamos la liga, solo se nos escapó un partido en toda la temporada, y claro había que celebrarlo con nuestro patrocinador,  así que allí nos reunimos todos los jugadores y corrió el champán por el logro conseguido. Por aclararlo todo y para que no haya malentendidos por quedar campeones no nos dieron el premio que algunos estáis pensando, Pecadores!! 

 La otra anécdota me lleva a Urduliz, un pueblito cercano a la costa. Un buen amigo mío me ofrecía poner música en el txoko del pueblo para dar ambiente a las fiestas del pueblo. Cuando el ambiente ya estaba caldeado se procedió a un curioso sorteo. Entre los vecinos del pueblo se había hecho una rifa que consistía en “café completo” en Gobelas un local bastante selecto de Leioa. Yo como mano inocente libre de sospecha pues no llevaba papeletas, me tocó sacar los numeritos mágicos que llevarían a uno de los del pueblo a acabar en brazos de una “bella dama”. Pero aquello se iba a liar. Tras entregar los numeritos, los encargados de cantar el número se liaban y lo que para uno eran unidades para el otro eran decenas y al revés, así que lo que era un 57 se transformaba en un 75, y claro el lío que se preparó fue gordo. "Que me ha tocado a mi!" "Que a ti no, que le ha tocado a Patxi". Allí ninguno se quería perder tan “dulce premio” y faltó poco para llegar a las manos. El caso es que no eran mil euros para repartir entre los “dos agraciados”, no era plan pedir a la “churri” un menage a trois para contentar a todos, así que no se como acabó la historia. Supongo que uno de los dos se quedaría en casa con alguna revista del “corazón”. En aquellas épocas internet no estaba ni en embrión. 

Y por último cuento una anécdota relacionada con un representante de “streippers”, se trata de un amigo mío que hace algún tiempo se dedicaba a buscar actuaciones para chicas que se quitaban la ropa mientras movían sus cuerpos armoniosamente al son de una melodía sugerente. Pues bien el susodicho, me comentaba lo siguiente: “Estas tías son la leche, hay veces que entran en mi despacho y lo hacen en pelotas!” a lo que yo le respondía. “Normal! Van con la ropa de trabajo! Ese es su uniforme laboral!” Pues bien el citado colega representante me comentaba hace unos días que había estado en Barcelona y casi en visita de trabajo había visitado La Perla Negra, un local que organiza fiestas privadas con “Escorts”. No, Ford Scorts, No! Me comentó que le pareció una pasada de sitio. Y que como profesional del sector era de lo mejorcito que había visto. 

De momento acabamos aquí las anécdotas sobre “esos famoso lugares”. Si tienes alguna anécdota o aventurilla que contarnos sobre el tema, nos la puedes dejar aquí debajo en los comentarios.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Charla con dos señoritas del otro lado de la barra, en uno de esos lugares.
- No te hemos visto por aquí antes.
- Voy a otros bares menos oscuros y menos caros.
- Pero allí no hay lo que aquí....
- No me negaréis que venir a tomar un refresco y NADA MÁS a este lugar, puede llegar a ser aburrido.
- Nadie toma un refresco y nada más....
- Y si subes al piso de arriba no te vas a aburrir en absoluto.
¡Toma!.

ENTRADAS HISTORICAS (JUNIO 2014)

My name is Vitas


Habréis podido comprobar en estas líneas, que cuando "trabajo" como Disck Jockey mi nombre es DJ Vitas. Alguno ha habido que me ha preguntado el por qué de ese nombre y se lo he explicado, pero aprovecho el blog para contarlo.
Los hechos se remontan a los años 70 cuando a unos amigos de Alonsotegi nos dio por subir a una pista de tenis que había en el monte para jugar unos partidillos. La pista la habían hecho mis padres y sus amigos, al lado de un pequeño "txoko"" (cabaña) que teníamos en Mintetxu. Más que una pista era un pedregal, por la parte de la casa de Zabaleta/Etxebarria tenía una subida que parecía el Mont Ventoux, uno de los laterales tenía al lado la ladera del monte de forma que si te la cruzaban bien acababas comiendo más helechos que La Carranzana (famosa cabra de Zabaleta), había quien tenía hasta su propia piedra a donde dirigía sus saques para lograr un ace por rebote inalcanzable.
Allí solíamos subir, Manu, Forme, Michel, Txema, Alfonso, Iñaki, Ramontxu, Paty, Blas y alguno que otro que seguro se me olvida. Creo que incluso Iñigo hoy "miembro destacado del gobierno vasco" también pasó por las "famosas pistas de tierra batida".
Como me recuerda Ramontxu en un email que me envió el otro día "...me he acordado del Wimbledon de Alonsótegui, allí arriba y de Vitas Gerulaitis, y de ... que recuerdos." Pues sí, aquel era nuestro Wimblendon o nuestro Roland Garros particular, allí pasábamos tardes enteras de verano entre cabras, pasingbols y cafés de puchero. El remate final era la bajada hasta Alonsotegi cuando empezaba a oscurecer, ese era el momento mágico en el que hablar de extraterrestres, de la vida en otros planetas y por qué no, de discutir sobre la existencia de Dios.
En aquel contexto, y en un pueblo en el que los motes son más conocidos que el nombre propio, alguno me  tenía que caer. Al llamarme Jesus a alguien le dio por "anglizar" mi nombre y me empezaron a llamarme "Yisas" . Como por aquella época uno de los mejores jugadores de tenis era el americano Vitas Gerulaitis, mi nombre de guerra pasó a ser Jesus(Yisas) Gerulaitis. Con el tiempo acabé adoptando el verdadero nombre del famoso jugador y muchos de mis amigos me llaman desde aquello Vitas. Como a mi también me gusta, yo también lo utilizo en algunos casos. Lo de DJ Vitas es precisamente uno de esos casos.
El otro día Paty el nombre de guerra de uno de los "cabezas de serie" de aquellos míticos Wimblendon/Mintetxu me enviaba una imagen que hacía que me reafirmara todavía mucho más en mi apodo. Qué bonita la respuesta de mi "buen amigo Vitas", todo una oda al saber perder con orgullo, al mantener la cabeza alta pese a los fracasos  y como no al buen sentido del humor!

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